James Cameron no quiere que leas mi pre-reseña de Avatar.

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Hace varias semanas comenté la experiencia que resultó ver más de 20 minutos de Avatar en 3D durante su presentación en ComicCon.

No tenía la intención de hacerlo, originalmente quería ver lo que presentaría Disney. Pero terminé en ella cuando descubrí, muy tarde, que si quería entrar a alguna de las conferencias principales tendría que hacer cola por más de dos horas.

En la mesa de presentación se encontraba su director James Cameron y la actriz Sigourney Weaver. Ambos festejaban trabajar de nuevo después de su experiencia en Aliens.

Cameron platicó como le tomó 10 años de su vida desarrollar el proyecto (aunque tenía listo el primer tratamiento desde el 95) y que su obsesión con las profundidades marinas (The Abyss) y su amor por el Titanic tuvieron que hacerse a un lado para permitirle crear este proyecto increíblemente ambicioso.

No hay que olvidar que él fue, hace más de diez años, quien se esperaba dirigiera la primera cinta de Spider Man.

Esta es la historia de Avatar:

Humanidad descubre nuevo planeta (Pandora). Industriales quieren explotarlo. Sigourney Weaver es una científica con una visión más eco-friendly que se niega a destruir este planeta. Forma un equipo independiente y contrata a un marine lisiado para que se infiltre en este nuevo mundo disfrazado de uno de sus pobladores. ¿Cómo lo hará? El grupo de Sigourney cultiva cuerpos vacíos de alma en laboratorio que son animados por personas reales mediante un enlace de conciencias. ¿Me siguen hasta aquí?

La secuencia que ví presentaba a nuestro protagonista en silla de ruedas recorriendo el laboratorio y teniendo su primera experiencia controlando el cuerpo artificial (su Avatar). Sus intentos para caminar de nuevo (el Avatar no estaba lisiado) fueron exitosos pero su torpeza de movimientos le impedía desplazarse sin tirar lo que se le pusiera en el camino.

Después pude ver otra secuencia en la que intenta hacer amistad con los pobladores de Pandora y como, después de ser perseguido por otros depredadores, termina por convencer a una alienígena femenina (el objeto de deseo) que puede ser un miembro valioso para su raza.

La experiencia en 3D no tiene igual. Esta nueva dimensión creada a partir de un ingenio tecnológico de última generación es sorprendente y muchas veces olvidas que estás viendo una secuencia donde todo es sintético. Sin embargo los lugares comúnes (la presecución del depredador, el domar a un bicho volador) terminan por hacer que el más optimista comience a cuestionar si la cinta será o no digna del ruidero mediático que nos espera.

Fox ha tirado la casa por la ventana y en estos días, como parte de una promo de Coca Cola Zero, algunas personas podrán ver parte de la cinta, creo que les mostrarán lo mismo que ví en ComicCon. Pero, ¿la película vale la pena?

Lo desconozco. Simplemente puedo decir que lo único que no le encontré a este festín digital fue una historia.

Entiendo que Cameron tiene un control sobre los espectadores enorme. Pero así como ha creado cintas de ciencia ficción fundamentales hay otras que son el equivalente cinematográfico de una Big Mac.

¿Qué esperar de Avatar? Sólo que toda la maquinaria publicitaria de FOX estará a la disposición de un proyecto que se estrenará a fin de año. Sólo eso.

Hay que entrar a verla como un simple espectáculo y no buscarle más.

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3:19 es una buena película no por casualidad.

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Hace unos días saliendo de la premiere en México de 3:19 Nada es Casualidad sentí un gran alivio. Salí satisfecho de encontrar una cinta que no me gritara el final desde la primera hora. Que contara una historia humana de manera ingeniosa y que me hiciera a momentos perder el norte en la brújula emocional.

No que esté harto del cine palomero sino que la oportunidad de hacer una cinta es tan remota que da tristeza ver que el mercado no le permita a los directores hacer algo que no sea un cine formulaico y predecible.

Pero regreso al momento de salir de la sala.

Además de compartir con gusto la experiencia de haber visto la cinta, esperaba no encontrarme a Dany igual que como alguna vez me tocó enfrentar al Negro Iñarritu saliendo de la premiere de “Amores Perros”. No recuerdo exactamente sus palabras pero casi esperaba  que le dijéramos “sí, nos cagamos al verla”.

No que la película no fuera buena pero, por su intensidad, necesitaba de varias horas para digerirla. Atinado mi maestro de cine afirmaba en clase: “es de lo más pendejo salir de la sala con la experiencia a flor de piel y preguntarle a los demás si les gustó la cinta”.

Concluía contundente, “hay que dejarla reposar”.

Pero a diferencia de ése trauma de los noventa me encontré con un Saadia sonriente, seguro de que ha hecho el mejor trabajo posible y que el resultado no se alejó de sus expectativas. 3 años involucrado en el proyecto seguramente construyeron ese amable semblante.

Recordé también como, en una cena de la que nos tocó ser anfitriones, Saadia revisaba mi colección de DVD´s y comentaba: “compartimos muchos de los títulos”. Segundos más tarde reprobaría la presencia estridente de “What the Bleep Do We Know”, DVD que llegó a la casa por recomendación de quien sabe quien chingados y que nunca nos gustó.

“Esa cinta”, lamentó “no tiene nada que ver con las otras”.

Eso es justamente lo que sucede con 3:19 cuando se compara con el entorno cinematográfico comercial.

Para su fortuna (a diferencia de la otra) no tiene nada que ver con las demás.

Se da el lujo de ser geek porque aborda a las obsesiones, pero cuenta una historia. Entiende al amor como la relación entre dos personas pero no apuesta a su eternidad sino a su transición. No hace volar autos por los cielos pero si miradas cachondas, hojas de papel llenas de fórmulas matemáticas y sonrisas sinceras provocadas por personajes honestos.

En unos días llegará un ejército de Autobots y Decepticons a romperle la madre en la taquilla, pero afortunadamente 3:19 tiene algo con que defenderse. Es una cinta que puede permanecer en la memoria por muchos años.

Por eso Saadia, imagino, sonríe tranquilo mientras escucha los pasos de los enormes robots.

Y eso no es ninguna casualidad.

¿El sexo me da hueva? The Girlfriend Experience.

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Con la llegada del “entretenimiento en casa” en los 80 vía cintas VHS, el Porno salió de las salas de cine “de arte” para entrar a las recamaras de los solitarios onanistas. En los noventa Internet, vía correo electrónico, nos proporcionó una biblioteca de Alejandría de contenido erótico donde pocas cosas quedaron a la imaginación.

El porno al estar a la vuelta de la ezquina permeó finalmente a la sociedad. Clases de tubo para amas de casa aburridas, ropa exterior que parece interior para adolescentes prematuras, adopción de teiboleras al presupuesto familiar y demás expresiones de una sexualidad de consumo terminaron por agotar el evocador poder del erotismo.

En una junta del consejo editorial de Chilango hace algunos meses uno de sus miembros comentó: “Que hueva con las revistas que hablan de sexo”. Desganado culminó, “Es más, que hueva con el sexo, está sobreestimadísimo”.

Al tiempo que escuché eso no pude dejar de imaginar a las miles de personas que posaron para Spencer Tunick. ¿Tambien pensaban lo mismo? Lo dudo mucho. El fastidio ante la sexualidad y el erotismo, estoy seguro, no ha permeado a todos los niveles sociales y económicos. Por lo menos eso lo demuestra la exposición Sex and Entertainment del Palacio de los Deportes (un ejemplo más del sexo como consumible).

Pero es innegable que esta generación tiene una postura de lejanía y hartazgo con el sexo.

La estética de revistas como Vice (si no la conoces no has ido a los restaurantes y tiendas de moda) es un reflejo justamente de esto. Pero los senos, vaginas, penes y nalgas que desfilan por sus páginas (al lado de un contenido editorial siempre polémico) tienen un andar más cercano al de un paciente en un hospital que al de una modelo de pasarela.

Lo mismo sucede con la nueva cinta de Steven Soderbergh “The Girlfriend Experience”.

Si en Boogie Nights vemos, entre sus diferentes dinámicas y niveles de lectura, la muerte de una década, la guerra del celuloide vs video y la del Disco vs. el Hard Rock; en TGE el director quiere reflejar al sexo de consumo incorporado a la sociedad, la imposibilidad del sueño americano y la promesa de prosperidad, nuestra necesidad de integrarnos a la inmediatez informativa, el miedo ante los cambios políticos y a la crisis económica. La web como la bitácora de nuestras vidas.

La cinta es coherente con la vertiginosa era digital, de austeridad económica y fuertes cambios sociales y políticos. Está ubicada en la época electoral previa a la llegada de Obama, costó menos de dos millones de dólares, fue grabada con la revolucionaria cámara RED y tiene una distribución mixta (gratuita en torrents, con costo en Amazon.com y en salas cinematográficas del circuito de arte).

TGE narra 5 días en la vida de Chelsea (interpretada por la actriz porno Sasha Grey), una lujosa escort de Manhattan que gana 2 mil dólares por hora. Sabe que su negocio depende de que la gente vuelva a buscarla después de una primera experiencia por lo que busca crear lazos afectivos ofreciendo la “Experiencia de una novia”.

Si hacemos a un lado la profesión de Chelsea, la chica es el sueño de cualquier jovencita estadounidense. Entrepeneur que busca en internet potencializar su negocio, que aprovecha la posición de sus clientes para hacer rendir más su dinero y que vive en un loft lujoso y lleno de piezas de arte moderno al lado de su novio Chris.

Chris es un atractivo entrenador de millonarios. Sabe que su presencia en el gimnasio atrae clientes y que estos pagan encantados cientos de dólares en los entrenamientos personales. Chris acepta la profesión de Chelsea porque sabe que en el fondo son iguales: Personas atractivas explotadas en un mundo en el que tienes que capitalizarte rápidamente.

El atractivo de Chris tampoco pasa por alto entre sus millonarios clientes que buscan rodearse de gente bonita y que lo llevan en Jet privado a Las Vegas (no dudo que alguno de ellos quisiera tirárselo). Chris quiere explotar su potencial entrando al negocio de la ropa deportiva.

Como lo mencioné antes, de lejos la vida de Chelsea y Chris parece perfecta, sin embargo no hay dinero fácil. Mucho menos en un mundo donde existe tanto poder. Ambos encarnan la imposibilidad y contradicciones del éxito en la sociedad norteamericana del 2009.

La técnica cinematográfica con la que fue grabada, el ágil montaje de la cinta y la cercanía del contexto con nuestra realidad mediática y neurótica hace un contraste interesante con nuestras vidas.

Este es un voyeurismo provocado por la inmediatez.

Es de llamar la atención que la misma Sasha Grey esté buscando lo mismo que Chelsea al participar en esta cinta. Crear un lazo afectivo con otros públicos para hacer el crossover al mundo de las celebridades norteamericanas y abandonar algún día el porno. Aprovechar que su rostro etéreo refleja perfectamente este hastío estético que tenemos por la sexualidad. Y que hasta la ama de casa promedio estaría encantada de aprender a bailar como stripper o de hacer el amor como estrella porno.

Ella podría ser la mejor maestra.

¿Quién es Neill Blomkamp?

Hace varios meses descubrí unos clips de su trabajo en YouTube y desde entonces no he podido sacármelo de la cabeza. Soy fan de la descontextualización de la ciencia ficción cuando es traída al mundo real. Hay mucha obra que usa esta fórmula. Desde el fotógrafo que incluye a personajes de Star Wars en entornos urbanos y suburbanos. Otro que incluye en su obra a diferentes alienígenas que cayeron en nuestro mundo y que no les ha ido nada bien. Pero el que mejor a utilizado esta técnica es sin duda Blomkamp.

Sus videos muestran la debilidad de los alienígenas al insertarlos en cinturones de miseria en zonas imposiblemente saturadas. El realismo que ha logrado en su trabajo es tal que Peter Jackson (Lord of the Rings, King Kong) lo comisionó para hacer cortos basados en el arte de Halo cuando aún existía la posibilidad de hacer una película de esta franquicia de videojuegos.

Ahora finalmente apoya el lanzamiento de su cinta D-9 en la que se explota comercialmente este concepto. Siento que el circuito independiente de cine de arte debería ser el entorno donde su trabajo tendría más luz y llamaría más la atención. El cine palomero seguramente la convertirá en una novedad predecible y menos sorprendente.

Puedo estar equivocado pero mientras tanto les dejo algunos videos y el avance de la cinta.

Y… por nada del mundo se pierdan Tempbot.

Si les gustó esta entrada no dejen de escuchar la música de Burial y/o ver la cinta Code 41.

El sitio web de la cinta está enorme también.

Nacho Vigalongo es Dios.

Hace más de 4 años Pontón me prestó un DVD titulado “Cortos Vascos” en el que aparecía esta joyita. Octavio Maya, crítico de cine y director, recibió una copia del mismo.

Octavio desconocía que , meses después, se encontraría en Los Angeles en  una fiesta de los Oscar, la del 2005. En dicha fiesta conocería al mentado Nacho Vigalongo.

Me contó que platicó mucho con él y que era un tipo muy simpático y bajado a la tierra. En la velada estuvieron acompañados con el compositor e intérprete Jorge Drexler, quien había ganado esa noche el Oscar por su interpretación al tema principal de la cinta “Diarios de Motocicleta”.

En este corto Vigalongo es el mejor director de cine del mundo, por unos cuantos minutos…

A las 7:35 de la mañana.

Para quien desee conocer más de Vigalongo  aquí copio la liga del blog de cine que mantiene en el diario español El País,

Christian Bale, el mecha corta.

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Pobre Christian Bale. Desde Russell Crowe no habían salido tantas noticias de un actor con mal carácter. Obvio todo Hollywood esta lleno de vedettes pero nadie como Mickey Rourke para recordarle a la “artisteada” el destino que existe para los poco alivianados. Rourke era famoso por salirse de juntas importantes si el ejecutivo con el que estaba citado tenía una corbata que no le gustaba. Por eso ahora agradece la segunda oportunidad que le brindó la cinta “The Wrestler”.

Aquí el enlace con el audio del “contratiempo” que le agotó sus “boiling points” con el director de fotografía Shane Hurlbut mientras filmaba una escena para “Terminator: Salvation”.

Ni hablar… todos tenemos un mal día, pero no todos somos conocidos mundialmente ni tenemos un micro en la solapa.

(Tomado de una nota de Fox News y un audio del sitio de Elvis Duran).