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El invierno ya se siente crudo en Sao Paulo. A 30 días de mi primer viaje me encuentro nuevamente en Brasil, ahora para cubrir un evento de tecnología del portal Terra.

Con una producción a la altura de los mejores “keynotes” norteamericanos la marca convocó en un teatro a más de 400 personas para presentar sus resultados del último año, sus proyectos para los próximos meses y, de paso, presentar a un par de celebrities para llamar la atención de los medios.

El derroche de producción no está falto de justificación, se dice que para el 2013 el 50% de la inversión publicitaria de los Estados Unidos se irá a servicios online. Obvio todos los jugadores saben que más pronto que tarde podrán capitalizar su presencia online.

Para la mayoría de los mexicanos la entrada a Internet no tiene mayor complicación. Se requiere de un poco de destreza  para dejar de utilizar Explorer y luego para cambiar el Home Page que incluye.

Por esta sóla razón el tráfico que genera Prodigy MSN raya en la obscenidad. En Brasil la realidad es otra, Terra es uno de los principales jugadores online. Además tiene presencia en 18 países, México incluído, recibe a 60 millones de visitantes únicos al mes y tiene 1400 empleados.

Este año cumple 10, ya son un proyecto maduro en la red.

El evento puso énfasis en 3 aspectos: La importancia de las redes sociales, la movilidad y la calidad del contenido.

Matthew Fraser, especialista invitado, enfatizó la importancia del primer punto. Mientras la industria editorial se encuentra en franca retirada, el valor de facebook alcanzó este año los 7 mil millones de dólares. Se espera, dijo, que para el 2012 sean 600 millones de personas las que formen parte de alguna red social.

Fraser mencionó también que los cambios tecnológicos han acelerado su periodo de adopción por parte de los consumidores. Mencionó que para alcanzar la cifra de 150 millones de teléfonos operando en el mundo tomó casi 90 años. Hoy en día el iPod logró esa penetración en sólo 7 años.

Esta es la razón por la que Terra contará con una barra lateral que, con sólo un click, transportará a los usuarios a sus redes sociales favoritas.

En cuanto al contenido, la marca anunció también que contarán con series de televisión gratuitas gracias a su alianza con Disney y 20th Century Fox. Ahora será posible ver bajo demanda episodios de las series 24, Prison Break y Family Guy entre otros.

Por último anunciaron su interés por llevar sus contenidos a cualquier tipo de pantallas. Desde LCD´s en lugares públicos, televisores con conexión Web o smartphones de Nokia, RIM y Apple. Después de todo ya hay 16 millones de smartphones operando en latinoamérica.

Este jueves presentarán en México dentro del IAB su plataforma Atom 2.0. Un desarrollo de la marca que permite incrementar la personalización, interactividad y accesabilidad de los usuarios.

En el evento también estuvo presente Gavin Hood, director de Wolverine y Kate Walsh, ex Grey´s Anatomy y protagonista de Private Practice.

Una desvelada en la primera noche hizo que parte del viaje me sintiera como Huster S. Thompson en “Fear and Loathing in Las Vegas”. Nunca pensé sentirme tan mal en un lunch a mesas de distancia de una guapa como Walsh. Retomar brevemente la vida de periodista también lo siento bizarro a estas alturas.

Son las 6:26 AM y me encuentro esperando un vuelo a Tiuana para luego cruzar a San Diego y estar a tiempo en la Comic Con.

Ya les contaré como andan las cosas.

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Hace más de diez años conocí a Benjamín Salcedo. Benjamín es aún el director de Rolling Stone México. Un colega periodista con el que compartí varios viajes al extranjero cuando todavía las discográficas llevaban a la prensa a los conciertos (no todos los grupos llegaban al país).

Recuerdo cuando, después de un meet and greet con Garbage en un antro del D.F. que ya no existe me dijo: “Voy a lanzar una revista de música, quiero que colabores conmigo”.

El ofrecimiento lo agradecí y me emocionó mucho poder participar en un proyecto no radiofónico desde su primer número. Semanas más tarde Switch publicaba mi reseña de Lollapalooza 97 como artículo de portada. En ese evento fuí el único periodista de México que entrevistó a Chris Cornell dentro de Soundgarden. También ahí conocí a Joey Ramone por accidente.

Aún conservo la revista.

Los años siguientes compartiríamos muchos viajes, conciertos y anécdotas. Recuerdo aún cuando viajamos a ver a U2 y luego a Pearl Jam. Ambos en Las Vegas.

La salida de Benjamín de Switch convirtió a la revista en un barco que lentamente se hundió. Sin embargo a este primer esfuerzo editorial lo recuerdo como el vehículo que me permitió fotografiar en la “alfombra roja” a decenas de músicos y celebridades en los MTV Awards de N.Y. y L.A. cuando la ceremonia aún significaba algo.

Al poco tiempo llegó Rolling Stone México.

Como muchas personas fuí un ávido lector de la revista original. La “Rolling” me hipnotizó en la adolescencia por su calidad intachable de plumas y fotografos. Me hizo considerar alguna vez la posibilidad de convertirme en un artista gráfico. La cinta Almost Famous recupera mucho ese sentimiento romántico del periodista de Rock.

Cuando comencé a escribir en la Rolling tenía miedo porque sabía que no era fácil estar a la altura del medio. No quería escribir como si fuera una edición local sino una extensión del medio que había leído durante varios años. A pesar de mis limitaciones, creo que no hice un mal trabajo.

¿Anécdotas?

La entrevista que le hice a Eddie Vedder durante casi una hora por teléfono. La que le hice a Lenny Kravitz en su casa de Miami. Cuando recordé anécdotas de un primer encuentro con Fran Healy de Travis mientras me mostraba cortes de su nuevo álbum a un año de que fuera editado. Cuando estuve en el escenario de Coachella a un par de metros de los Pixies tomando fotos.

Experiencias a la altura del nombre de la revista.

Al tiempo mi interés por la tecnología me ayudó a entrevistar también para Rolling a Leo Laporte (buen amigo) y a Patrick Norton (los dos fueron sin saberlo mis tutores en el periodismo tecnológico). A Vint Serf (padre de Internet), Kevin Rose (fundador de Digg.com), Veronica Belmont (Qore) y a Gary Vaynerchuck (winelibrary.tv) para mi columna.

Hoy Rolling Stone México ya no existe.

La casa matriz está en busca de una editorial que retome la licencia para editar la revista en México.

Entiendo que Internet ha comido mucho el negocio de las revistas mensuales. Los jóvenes ya no están en ese medio, sin embargo, la información que puede ofrecer una revista como Rolling Stone es muy distinta (debe serlo) a lo que se encuentra en la red.

Rolling Stone es una celebración de las artes y la cultura pop. De la fotografía y la crónica de lo que más importa cuando somos los que menos importan. Cuando somos (sin importar la edad) fanáticos de algo.

Sin embargo la música no para, sus anécdotas tampoco y su vínculo con la juventud menos. Es indispensable un medio similar para que otras personas puedan tener este tipo de experiencias y puedan retratar maravillados el talento de aquellos que cambiarán nuestras vidas.

Mientras exista gente inquieta para hacer cosas y público para disfrutarlas debe existir Rolling Stone… aún sin la revista.

Muchas gracias Benjamín. Si bien no fuiste el maestro que me enseñó a escribir, si eres el amigo que me llevó a escribir de lo que más me gusta y apasiona. Mil gracias a todo el equipo.

Que la piedra siga rodando.

Desde hace unos días planeaba inyectarme. Un par de personas habían contraído influenza y me habían cancelado juntas. La universidad donde trabajo avisaba discretamente que comenzarían a inyectar a los que lo desearan. Algunos medios hablaban de personas graves por la gripa aviar e incidentes aislados.

Ayer cerca de las 11 pm me avisan del comunicado de la Secretaría de Salud y la suspensión de clases a todos niveles en la ciudad.

En las noticias de Estados Unidos hablan de brote con trazo viral aviar, porcino y humano.

Hoy el tráfico y la actividad se ha reducido sustancialmente. Decenas de espontáneos vendedores de tapabocas desde temprano capitalizaron el miedo.

Recibo correos en los que me comentan, cito textualmente: “sé de buena fuente que existen varios hospitales privados con muchos casos en evolución. El Angeles del Pedregal tiene un piso entero en cuarentena, el ABC otro tanto. En hospitales del Sector Salud, hay amenza de huelga de doctores y enfermeras, pues no se sienten suficientemente capacitados ni protegidos para enfrentar el brote”.

Como toda información sin firma no tiene valor no les pido a ustedes que se la den. Mi intención es sólamente describir el fenómeno mediático y de comunicación.

Si la ciudad de méxico hubiera tenido un medidor de comunicación seguramente se habría disparado después de la cadena nacional de la Secretaría de Salud.

Estas cuestiones inmediatamente le dan otro valor a los medios de comunicación masiva (tele, radio, impresos) y a nosotros como masa de comunicadores en internet.

Hoy en la mañana mientras me encontraba en el tráfico de los puentes a Santa Fe, no pude contener la risa al ver que la gente exprimía desde el volante la poca información que tenía el publímetro.

Mis mejores deseos para que dejemos de ser presas del temor mediático. Sí, tomen medidas y precauciones pero no dejen de dimensionar que esto también es un virus de comunicación. Y sus consecuencias son igual de mortales si no sabemos conducirnos con la cabeza fría.

Feliz Outbreak!

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Recupero un texto que Gabriela Warkentin publica en El Universal a partir de la mala experiencia de la semana pasada.

PARA SECUESTRAR, UN BEBÉ…

Gabriela Warkentin[1]

Cuando estalló, el caballo se placeaba a sus anchas. Y cuando intentaron secuestrarlo, el bebé se arrullaba en brazos de quien podríamos suponer su madre. Los dos, con la tranquilidad que dan la ignorancia, o la inocencia, o ambas.

La noticia que recuerdo con más claridad es de hace varios años: un caballo cargado de explosivos estalla en la plaza central de Chita, al noroeste colombiano, justo el día y la hora de mercado. Murieron varias personas y otras tantas resultaron heridas. Lo que me impresionó entonces, y ahora, no fueron tanto las muertes humanas; a ésas ya nos estábamos acostumbrando por inevitables, o porque nos hemos vuelto cínicos. No podía dejar de pensar en el caballo, que sin saberlo pasó de simple equino a explosivo andante. Cuando comentaba la nota con algún conocido, no faltó quien me aleccionaba sobre las tácticas de guerra y me decía que esto del caballo ya se había hecho en otros lugares, y con “resultados más sangrientos”. No pude entonces expresar que algo está muy jodido, cuando aceptamos que un caballo se convierta en bomba, a pesar del caballo y porque podemos hacerlo.

“Si cuando te están torturando, te golpean contra un refrigerador, nunca podrás volver a ver un refrigerador igual: se habrá convertido en arma, en miedo, en cualquier otra cosa”, recordaba de alguna lectura de mis años universitarios, cuando revisaba los testimonios de sobrevivientes a secuestros y torturas en regímenes totalitarios. El refrigerador nunca volvería a ser un refrigerador, y para los pobladores de Chita (y para quienes supimos de la nota), un caballo nunca volvería a ser un caballo.

Ahora al bebé. Hace unos días, un amigo fue a cenar al sureño barrio de San Ángel, en la capital del país. Cuando salió del convite, apenas pasaba de la medianoche, subió al carro. Al arrancar vio que unos tipos se le echaban encima y gritaban que les abriera la puerta. Como no es la primera vez que enfrenta la inseguridad urbana (ya son dos secuestros exprés en su hoja de vida), decidió meter el acelerador y escapar.

Los que conocemos el barrio de San Ángel, sabemos que uno de sus atractivos son sus callejones, plazoletas y empedrados: perfectos para echar novio, comer helado, un elote tal vez, caminar, seguir echando novio; para recordar, pues, que la Ciudad también puede ser bonita. Pero si lo que quieres es escapar, esos mismos callejones, plazoletas y empedrados se convierten en una trampa casi letal. Aún así, mi amigo logró escabullirse, mientras veía por el retrovisor a los tipos correr y gritar. Hasta ahí todo parecía normal, un intento de asalto o secuestro más. De pronto, frente a él, en medio de dos autos aparcados que reducían aún más el paso para circular, tres mujeres, jóvenes, recias, tomadas de la mano. Una de ellas con un bebé en el brazo, o un bulto como si fuera un bebé. La lógica era evidente: “no te atreverás a atropellar a tres mujeres, y menos a una que carga un bebé”. Mi amigo cuenta que la parálisis fue inmediata, el shock ante lo indecible. Pero también su determinación: arrancó, les echó el carro encima mientras ellas brincaban hacia los lados (una de las mujeres alcanzó a golpear con fuerza la ventana del conductor, con una especie de bujía o una piedra o la culata). De San Ángel a su casa, casi del otro lado de la ciudad, mi amigo llegó en unos minutos. O así lo sintió. Y vino la resaca, ese miedo que se te instala, que te quita el sueño, que activa un temblor estúpido en todo el cuerpo. Esa conciencia de que pudiste haber atropellado a tres mujeres, y a un bebé. A tres mujeres, un bebé y otros tres tipos que querían secuestrarte o asaltarte o ambos.

Algo se está pudriendo ya no en Dinamarca, sino en nuestra esencia, cuando se prostituyen la inocencia y la ignorancia a tal grado. El refrigerador no volverá a serlo, el caballo no volverá a serlo, y el bebé, para los que vivimos en el D.F., es ya elemento escénico de la delincuencia. Y sí, terminaremos por echarle el carro encima. Ni modo.


[1] Directora del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana y de la estación de radio ibero 90.9 fm, conductora de programas de radio y TV, curiosa profesional.