KICK ME!

Estos días, después de una comida en casa de mi abogado, me reconcilié con INXS.

Fue uno de esos grupos que escuché desde sus primeros momentos (Original Sin) y con el que mantuve una larga la relación como ávido y entusiasta seguidor. Como era de esperarse, el grupo reventó. En el 87-88 no había una casa que no tuviera su álbum Kick (cuando tener y escuchar disco era una experiencia que duraba meses y no días como ahora).

El gusto por la música de estos australianos me permitió ganar entradas fácilmente (en una trivia radiofónica en WFM) para su primer concierto en México que, dicho sea de paso, también fue el primero del Palacio de los Deportes bajo la administración OCESA.

Lugar a reventar, el grupo pasando por su mejor momento y yo, suertudote, en la primera fila.

Entiendo que hoy las muestras de afecto al artista sean un gastado lugar común. Sin embargo, cuando sucedió ese primer concierto, era un país distinto que apenas despertaba a la internacionalizad. Yo era un preparatoriano todavía.

Recuerdo como, desde mi privilegiado lugar, intenté agarrar la mano de Michael Hutchence sin lograrlo.

Mi segunda oportunidad para estrechar la mano del cantante, no que el asunto me quitara el sueño, la tendría en la siguiente visita del grupo cuando trabajaba ya en la radio. INXS ya no era tan popular, el Palacio de los Deportes estaba a medio pelo, y un, no tan animado, Hutchence pasaba la mano por la primera fila para conectar con sus seguidores.

Les digo, una experiencia un tanto desabrida.

Lo que escucharía después del grupo vendría de la mano del suicidio de Hutchence. El día que, curiosamente, se estrenaba el Cha! en la radio (lo habíamos invitado a un programa que teníamos los sábados) llegó la noticia de su muerte. Su pareja Paula Yates moriría años más tarde de una sobredosis de heroína. La hija de ambos sería adoptada por el ex esposo de Yates, el cantante Bob Geldolf.

Pero regresando al 2011, como les decía al principio, me animé a recorrer el camino de la melancolía con un Greatest Hits que descargué en el iPhone saliendo de casa de mi abogado y manejar por la carretera de Toluca más inspirado.

A partir de ese día no he dejado de escuchar, curiosamente, referencias al grupo o me he topado muy seguido con su música.

Para copetear el comentario ayer, desde el sitio web del grupo, apareció una maqueta de una canción que compuso Andrew Farris con un cantante irlandés quien fue uno de los mejores amigos de Hutchence.

Me gustó mucho pero si ustedes piensan lo contrario… KICK me!

May We Never Forget.

Hace diez años.

Trabajaba como Director de Producción de un grupo radiofónico. Tenía un programa de radio por las tardes. Escuchaba a los Strokes. Tomaba fotografía con una cámara analógica. Todavía no tenía un iPod (compraría el primero hasta el año siguiente), escuchaba música y realizaba entrevistas en un Mini Disc portátil. Manejaba un New Beetle (color negro, por supuesto). Vivía en un Departamento con mi novia en el Desierto de los Leones.

Durante varios años cubrí los MTV VMA´s en la Ciudad de Nueva York (sólo un año en L.A.) cada mes de Septiembre. Ese año, por diferentes razones, viajaría en esa misma fecha a los estudios Smart en Madison, Wisconsin para entrevistar a Garbage.

Estaría de vuelta en México el Domingo 9 de septiembre.

El lunes 10 mi hermano, vive en L.A., me pediría, vía correo electrónico, que le digitalizara y enviara una foto en la que, desde el puente de Brooklyn, aparezco con mi esposa con el Skyline de Manhattan de fondo. Ahi aparecían, dándole contexto a la gráfica, las Torres Gemelas. La fotografía la tomaría en la víspera del milenio.

En ese viaje (diciembre 1999) encontraríamos, en una calle cerca de la 42, muy sorprendidos, un par de trailers con cajas gigantes refrigerantes. En la televisión escucharíamos que la policía los había colocado ahí en caso de que, en la celebración del fin de año, sufrieran un ataque terrorista y fuera necesario congelar los cuerpos de las víctimas.

Era la primera vez que escuchaba que Manhattan contemplara la posibilidad de un ataque terrorista.

La mañana del martes 11 de Septiembre del 2001 estaba duchándome cuando Fernanda, entonces todavía mi novia, me avisaba que un accidente había ocurrido en las Torres. Apenas alcanzaba a escucharle la frase “Se estrelló un avión”.

Pensando que el asunto habría involucrado sólo a un helicóptero o a una pequeña avioneta, decidí no prestarle mayor atención.

Salí incrédulo de la regadera cuando me dijo que habían sido dos aviones.

Durante todo ese día trataríamos de darle sentido al ataque terrorista. A la par que se reescribía la historia, buscaba razones que justificaran a este ataque brutal.

Por la noche estaría pegado a la televisión satelital viendo, una y otra vez, la repetición de la misma imagen.

A los que trabajamos en medios nos quedó claro que, detrás de estas repeticiones, Bush construía la historia que contaría a los Estados Unidos y al mundo. También haría un énfasis en los héroes de la tragedia. Utilizaría el dolor de una ciudad y la indignación del país para procurar la recuperación de una nación.

Noticias periféricas como una ataque nocturno en Medio Oriente (a unas horas de ocurrido el atentado) serían eliminadas. Otras, como el avión que se estrelló días después en Queens, minimizadas. Un perfecto control editorial frente a nuestros ojos.

El impacto de lo sucedido anunciaba que este evento marcaba el cambio de ciclo. Era la bienvenida atrasada al nuevo milenio.

Tres días después platicaba el asunto con Gustavo Cerati (en esta página verán algunas imágenes del encuentro). Estaba de visita en la Ciudad para realizar un par de presentaciones.

El día 27 yo estaría en Mexicali dando una plática de radio.

El 29 me casaría con Fernanda.

En Septiembre del 2009, diez años después de ese primer viaje a N.Y. con Fernanda, visité la zona cero. Esa lluviosa mañana entramos al pequeño museo que abrieron, a un par de cuadras, y que presenta, al lado de algunos objetos conmemorativos, los planos del monumento que recordará la tragedia. Paseamos por la zona de construcción del mismo y a unas cuadras encontramos una larga placa conmemorativa.

Casi a la mitad de sus grabados se encuentra una frase contundente:

May We Never Forget.

Los que vivimos ese día jamás lo olvidaremos. Tampoco los que le siguieron.

… one more thing

A mis 40 años soy un sobreviviente de la era analógica.

Me enamoré de la fotografía en la Universidad. Si embargo, entre la crisis económica y la falta de espacio, resultaba imposible pensar en construir un cuarto obscuro en casa.

Después me enamoré del radio y la locución. Mi primer trabajo formal en medios fue en Z Audio. Un lugar y un momento en el que, para pensar en grabar digitalmente la voz había primero que invertir cientos de miles de pesos. Dinero que, por supuesto, no tenía.

Recuerdo que por esas fechas, a punto de terminar la carrera, compré mi primera PC en un club de precios. Era una IBM PS2. El OS de Windows tenía íconos para reproducir/grabar audio y video. Sin embargo, para contar con esas funciones, había que invertir en periféricos carísimos. Las funciones de mi equipo, en consecuencia, eran imprimir tareas y guiones de creatividad y programas para Radioactivo 98.5 FM.

En Z conocería las primeras Mac. También lo prohibitivo de su precio y la falta de soporte en México. A pesar de todos estos problemas, no había nadie que no las recomendara. Los usuarios de Mac eran una élite o una secta. Compartían atajos de teclas entre sí, también programas. Profesionalmente tenían un perfil diferente al de los usuarios de Windows. Sí, suena petulante pero, pensaban y actuaban “distinto”.

Yo comenzaría a hacer radio en la era Dyaxis/Pro Tools donde pasamos muchas veces largas jornadas, noches enteras, grabando y produciendo los contenidos de creatividad de Radioactivo.

Recuerdo a mis primeros maqueros: Ruy Xoconostle (escritor al que algúna vez acompañé a la Condesa a reparar su equipo), Cristina Piña (productora de cine y publicidad que me presumía su primera portátil blanco y negro con trackball), Jaime Camil (actor y cantante que se desempeña en caminos por los que yo jamás transitaría pero excelente amigo y ser humano).

Con mi primera Mac (iMac Bondi Blue), que aún tengo, llegarían, también, mis primeros mentores: Erich Martino (diseñador renacentista que trabaja en Londres para Nokia), Adrián Hernández (fotógrafo, productor de eventos para laboratorios farmacéuticos), Leo Laporte (podcaster y tech supporter global), Mijangos (robot, diseñador, amante de la música, creador).

A mi salida de la radio, me convertí en un free lancer con mucho tiempo libre. Llegaría mi primera Powerbook, la iMac necesitaba un reeemplazo móvil, y con ella la posibilidad de domar Photoshop (bye, bye cuarto obscuro), grabar y producir audio, editar video, aprender todos los atajos y las posibilidades del “estilo de vida digital”. Todo en un pequeño equipo de Titanio/Aluminio.

Esa portátil permitió que controlara la comunicación nacional en radio de una marca deportiva en México, pusiera en práctica lo que veía en Tech TV (canal satelital dedicado a la tecnología 24/7) donde aprendí muchísimo de tecnología de consumo y regresara a la radio, invitado por Ivo Gaytán, a generar un proyecto que, después de varias semanas, se llamaría Dommo.

En Dommo conocería a varias personas entrañables apasionados de la tecnología (Javier Matuk, Jose Antonio Pontón, Monch), reproduciríamos el eterno debate Mac vs Wintel.

Hoy me encuentro en un semi retiro de los medios, tomando un fuerte reto en Google al lado de gente entrañable (Ana Paula, Ricardo, Marisol, Octavio, Miguel) y haciendo dos de las cosas que más me apasionan: Comunicación y Tecnología.

Esta mañana mi esposa está en su MacBook Pro de 13″ trabajando contenidos de nutrición (su pasión profesional), mi hija terminó su tarea de los Derechos Humanos y los niños (con información que bajó a su iPod Touch) y yo escribo esta columna en mi MacBook Pro de 15″.

Gracias Steve, ha sido una gran experiencia.

 

Hola. El siguiente es un texto de explicación y agradecimiento.

Lo primero seguro sólo lo podrán entender completamente las personas más cercanas. Lo segundo afortunadamente será menos críptico.

Todo comenzó como película de Iñarritu: Con un choque (ni hablar, no siempre nos toca una referencia cinematográfica presumible). El incidente, afortunadamente, no tuvo mayores consecuencia. Ni siquiera fuí uno de los ocupantes. Sin embargo, sirvió para mover fuertemente muchas cosas. Y, como era de esperarse, cuando estas dejaron de moverse ya no quedaron en el mismo lugar.

Fue necesario tomar decisiones y las decisiones tuvieron consecuencias.

Aunque no todo ha tocado piso todavía, decidí tomar un tiempo para escribir estas líneas y acercarles lo que ya tiene definición.

Después de más de 7 años dejo Dommo. El proyecto, me consta, sigue justificando su existencia (recién regreso de TEDx SLP donde me hicieron ver que el gusto por el programa rebasa por mucho las fronteras capitalinas). Dommo termina con más de 35 mil escuchas por emisión (muchos de ellos han prometido fielmente aventarse de puentes y edificios) y hacerlo al lado de Javier y Pontón no deja de ser siempre una experiencia agradablemente impredecible (uno nunca sabe cuando el espíritu de Dulce se aparecerá en las grabaciones).

Es necesario mencionar que, aún cuando el contexto para el que fue creado ya no existe, Dommo continuó durante varios años sólo porque Javier se empeñó en crear la plataforma de Matuk.com y la ofreció como hogar para el proyecto en su etapa web. El mérito de que continuara vivo en la red sólo debe atribuírsele a él.

Me queda claro que la verdadera razón por la que su público lo escucha, más allá de la información que ofrece, es porque el programa ofrece un vistazo a la divertida amistad que tenemos Javier y yo. Afortunadamente, esa amistad, que hoy sirve como vehículo para la información, no se perderá. Simplemente se transformará en otra cosa (mi necedad aún cree que Javier puede convertirse en mi “running mate” algún día).

Considero una gran fortuna haber conocido personal y profesionalmente a Javier. Me queda claro que no dejaremos de aprovechar esa reacción tan disfrutable que se produce cuando nos juntamos y un ingenio tecnológico imprime estos encuentros. Lo mismo sucede con Pontón, el motor incansable de Dommo, quien apostó por nosotros desde el primer y hasta el último día de producción.

Los cambios que les acerco se sumaron a otros (las causas son pocas veces controlables), afectando más aspectos de mi vida profesional.

Hoy, tras 5 años de trabajo intenso, decido dejar mi posición en Ibero 90.9 FM como Coordinador Operativo. Agradezco a todo el equipo, en especial a Gabriela Warkentin, por haberme permitido continuar mi experiencia en la radio con un proyecto fascinante.

Acepto con gusto el compromiso de mantener los lazos de amistad con gente extraordinaria que en breve se incorporará a los aspectos profesionales de la comunicación en México.

¿Qué ocurrirá entonces? Lo desconozco. Nada tiene una definición por ahora pero las posibilidades se antojan fascinantes. Estoy, como es posible imaginar, escuchando a quien desee acercarse a un servidor para compartir proyectos.

Agradezco mucho el tiempo que dedicaste a alguna de estas expresiones mediáticas. Sin lugar a dudas, fue un placer tenerte a bordo para compartirlas. Fuerte abrazo.

Ricardo Zamora.

Festival Corona Capital

Ayer me invitaron a dar a conocer a uno más de los grupos del Festival Corona Capital que se realizará próximamente en la Ciudad de México.

Acompañando a: 60 Tigres, Rey Pila, Triángulo de Amor Bizarro,Napoleón Solo, Da Punto Beat, Flyleaf, She’s a Tease y a Minus the Bear llega uno de los grupos que vengo siguiendo desde hace un año. Los irlandeses de Two Door Cinema Club. Hace unas semanas lanzaron su álbum debut y aquí el video de su primer sencillo que es enorme: I Can´t Talk.

Sigan el recorrido del cartel. Buen viernes!

Desde una oficina en DF hasta una cama de hospital en Venezuela.

Me encuentro sentado en el Palacio de los Deportes en uno de los conciertos de la gira de despedida de Soda Stereo. Mi incomodidad finalmente encuentra forma. Me escucho decir: “estas canciones las he escuchado demasiado”. Es cierto, fuí un apasionado seguidor de Soda toda mi adolescencia. Había llegado el momento de despedirme de todas esas canciones y escuchar otras cosas. Ciao Soda!

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Estoy en el Teatro Metropolitan disfrutando un concierto de la gira Bocanada. Una versión alterna a la clásica Hombre al Agua suena en las bocinas. Me gusta muchísimo. Grito eufórico frente a un escenario multimedia impresionante.

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Lino Nava me sirve un tequila más en su casa de Coyoacán. Me platica como un día, en el momento más alto de la carrera de Gustavo, los mamones de la entrada de un antro electrónico de Pedro Moctezuma en la Zona Rosa no los dejaron entrar. “Pero es Gustavo Cerati, no mames!” -les reclamaba Lino-.

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En la cabina de una estación de radio del oriente de la ciudad volteamos a ver el gran jardín que se encuentra al otro lado de la ventana. En un descanso musical del programa Gustavo dice: “Que lindo jardín!” “Es ideal para jugar soccer o perseguir jovencitas en cámara rápida como en el programa de Benny Hill”. Reímos.

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Atontados todavía por la caída de las Torres Gemelas estamos en otra locación de la misma estación de radio. Conversamos de las consecuencias que tendrá esta terrible experiencia televisada. Gustavo trae una selección de los discos que está escuchando actualmente y no atina a poner nada que pueda sorprendernos. Dice frustrado “Aquí tenés ya todo”.

También recuerda nostálgico el jardín que ya no tiene la radio.

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Estoy en un auto estacionado con los amigos en la parte alta de la periferia de la ciudad. A lo lejos el mar de luces del DF. Mientras nos embriagamos con unas caguamas escuchamos Signos. Tengo 15 años y escucho una cinta que ha registrado los mejores cortes de este álbum.

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Es mi primer viaje a Buenos Aires y llego al mostrador de una tienda Tower Records. El cajero pasa por el scanner la selección de electrónica argentina y chilena que decidí comprarme. Toma de otra pila de discos compactos que he elegido algunos álbumes viejos de Soda Stereo.

“Estos no los hay en México, ¿verdad?”.”Yo trabajé en el Tower de Zona Rosa y nunca los editaron allá” -continuó-.

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Stewart Copeland, baterista de Police, lamenta nuevamente no haber podido participar en el Tributo a Police que varios artistas le realizaron a una selección de temas del grupo. Sólo el guitarrista Andy Summers pudo estar en la grabación de Tráeme la Noche que realizó Gustavo Cerati. Aún asombrado por compartir espacio y micrófonos con él, le digo: “Es la que más nos gusta del disco”. “Una verdadera joya”.

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Estoy en el Auditorio Nacional durante uno más de los conciertos solistas de Cerati. Soy testigo burlón del más común de los lugares. Un fanático, más mexicano que el mole, le grita sin control: “Sós un Dios!”. No puedo evitar aventarle a la espalda una sonrisa burlona.

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Estos son algunos de los momentos que recuerdo de Gustavo. El que no sean pocos habla de su talento y longevidad. Aunque sus últimos 3 discos los encuentro diluídos de originalidad, es sólo mi opinión, no he dejado de pensar un sólo día lo lamentable que me resulta su estado.

Espero de todo corazón se recupere.

Playlist del primer Runner Mix para #twitterrunner2

Aquí el tracklist del audio mezclado que publiqué para entrenar 30 minutos.

Incluye un track al principio y al final para iniciar con una marcha acelerada y después bloques que permiten una carrera media.

Ojalá les guste, está dedicada a todas las personas que no saben que música escuchar cuando corren y que tienen una fuerte inclinación por el Indie.

Próximamente prepararé uno para correr 1 hora/1 hora 30 minutos.

“Fire” – Kasabian.

“Jail” – Dum Dum Girls

“C´Mon” – The Soft Pack

“We Share the Same Skies” – The Cribs

“Sacred Trickster” – Sonic Youth

“Watch the Tapes” – LCD Soundsystem

“Fresh” – DEVO

Freakin´Out – Graham Coxon

“Alcoholics Unanimous” – Art Brut

“I Feel Better” – Hot Chip